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No existia algo, ni existia nada.
El Resplandeciente cielo no existia.
No existia la muerte, no habia nada inmortal.
No habia límites entre el día y la noche.
Reinaban las tinieblas.
Y todo al principio estaba velado.
Y entonces,
Contenplando la eternidad.......
Antes de que los cimientos de la tierra fueran echados.
Tú Eras.
Y Cuando la llama subterranea.
Rompa su prision y devore las formas.
Todavia Tú serás.
Como antes eras.
Sin sufrir cambio alguno.
¡Oh Mente Infinita!
¡Oh Divina Eternidad! |